Así fue nuestra visita a Cantillon

Programamos el viaje a Bélgica con meses de anticipación con el objetivo de hacer una visita a Cantillon. Para entender mejor sobre esta cervecería debemos arrancar con un poco de historia:

Visita a cantillon
La cerveza es una bebida fermentada que existe posiblemente desde 6000 AC y depende en su totalidad de la siembra de cereales. Milenios y hasta siglos atrás, los cerveceros contaban muchas veces a ciegas, con la voluntad de la Madre Naturaleza para la producción de estos cereales y sobretodo para la fermentación espontánea necesaria en la creación el mosto. En el siglo XIX se revoluciona este proceso gracias al frío artificial, el vapor y la reproducción de levaduras que facilitan la elaboración de la cerveza dejando nada al azar.

Leer También: Qué Hacer Si Visitas Bélgica Por Pocos Días

Hoy en día existe solo un estilo de cerveza que todavía utiliza la fermentación espontánea: la lámbica. Esta cerveza es nativa de Bélgica y en 1950, aún quedaban muchas cervecerías que mantenían intacto el proceso ancestral, sin embargo hoy en día este se ve reemplazado por la lámbica industrial.

Cantillon

La visita a Cantillon consiste en conocer la única cervecería que no ha cambiado sus instalaciones y que a mucha honra, siguen fermentando sus cervezas como la Madre Naturaleza manda: espontáneamente. Administrada por la familia Cantillon, la planta cervecera no ha cambiado muy poco, para no decir nada, desde el año 1900.

Para que esta fermentación espontánea tenga efecto, no se agregan levaduras al mosto sino que de esto se encargan los propios microorganismos y bacterias del ambiente, es decir los fermentos salvajes. Esta técnica queda clara una vez que pruebas alguna de estas cervezas, ya que el estilo lambic está en una clase completamente aparte del resto.

Su sabor es ácido, se caracteriza por su similitud al champagne, su alcohol es bajo (no mas de 5%) y se elaboran a baja escala en comparación con otras cervecerías con un interés masivo, justamente para mantener su estándar de calidad.

Entre las mezclas destacadas tenemos la Gueuze, Kriek, Rosé de Gambrinus, Fou’foune, y muchas más, que agregan frutas a la maceración o mezclan lámbicas de uno, dos o tres años.

Por lo general, el cervecero tarda alrededor de un año en envasar esta bebida de dioses para asegurar una alta y fina calidad. Así que si ves que en algún bar ofrecen Cantillon o si encuentras alguna botella en una tienda de cerveza, pruébala, son únicas en el mundo, muy limitadas y ¡extremadamente deliciosas!

¿Has probado alguna Cantillon? Compártela con nosotros. 🙂

Síguenos
0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *