Y llegó la visita a La Cibeles

La primera artesanal que probamos al llegar a Madrid fue La Cibeles. Su Castaña nos enganchó de inmediato y googleamos si tenían más, descubriendo así que La Cibeles y otras cervecerías ofrecen visitas a sus fábricas y catas, una experiencia que se nos hace de lo más genial.

Un par de semanas después recibimos un correo indicando que tenían espacio para esa noche y ni lo pensamos dos veces.

Al llegar, nuestras ansias iban creciendo porque aparte de ser la primera que probamos, ellos son los primeros cerveceros artesanales de Madrid, y su copy “Elaborada de forma artesanal con agua de Madrid” fue amor a primera vista.

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Nos recibió el padre de David (maestro cervecero y fundador de La Cibeles), un señor demasiado buena onda y súper orgulloso del negocio de sus dos hijos, ¡y quien no lo estaría! Él nos invitó a pasar hacia una sala para esperar a que lleguen todos los visitantes. Aprovechamos para observar toda la fábrica, es un espacio enorme en el que se ve fermentador tras fermentador, pallets, cajas y barriles del piso hasta el techo y el infaltable olor a cerveza, todo en un galpón de 250 m² aproximadamente.

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Al entrar en la sala nos llevamos una gran sorpresa al ver la cantidad de cervezas que han elaborado con su marca, estacionales y de venta continua. Además tienen una colección de botellas de muchas otras cervezas, una mesa de billar, cuadros relacionados con La Cibeles que seguro los han hecho artistas locales, y una barra para servir a quienes los visitan.

Una vez completo el grupo arrancamos con el tour. David inició su charla con la siguiente frase: “Hacer cerveza es como cocinar una sopa de cereales fermentados” pero como cualquier cosa relacionada con la cocina, el éxito está en que te quede bien.

Conocimos sobre sus procesos, las maltas y lúpulos que utilizan y cómo inició la idea de La Cibeles: un buen día a David le dio un “yuyu” y quiso hacer cerveza artesanal, dejando su carrera de informático y abriendo campo a toda una industria de cerveceros artesanos que hoy en día siguen la posta.

Luego de un paseo de 40 minutos aproximadamente por sus instalaciones volvimos a la sala en donde nos esperaba un festín de piqueos y tapas para empezar a catar, probamos 5 cervezas distintas y una edición especial, detalladas a continuación:

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La Cibeles Rubia.- Tiene un marcado aroma a cereal, no se siente mucho el aroma a lúpulo. Es de color dorado, en la boca se puede saborear lo dulce y muy poco amargor, es una cerveza suave que se puede tomar en cualquier momento. Esta es la cerveza que más venden y coincidentemente es la primera que hicieron.

La Cibeles Viejo Madrid.- Es sumamente parecida a la anterior pero se perciben aromas más herbáceos, tiene baja densidad y más gas. Lo que le da la gran diferencia a esta cerveza con la otra es el tipo de levadura que utilizan, aquí usan levadura Lager y en la Rubia usan levadura Ale.

La Cibeles Castaña.- A primera vista notamos que su espuma es mucho más cremosa, a nivel aromático se puede oler lo tostado y un poco lo acaramelado. En la boca predomina el sabor a toffee, esta es una Pale Inglesa, que se denomina como Brown Ale. Una cerveza tostada poco empalagosa para combinar con cualquier comida.

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Mezcla de maltas que se utilizan para elaborar cervezas más oscuras y tostadas.

La Cibeles Porter.- Como dato curioso, David nos contó que la Porter es la cerveza que le daban a los trabajadores de los puertos, en cambio las Stout era la cerveza para la gente con dinero. Aquí ya empezamos a notar el aumento en la densidad. Es una cerveza oscura y al olerla es completamente diferente que el resto, su aroma es de caramelo tostado, algo de cacao, y el famoso regaliz.

La Cibeles Imperial IPA.- Esta cerveza de color ámbar rojizo presenta matices frutales a maracuyá (mejor conocida aquí en España como fruta de la pasión) y mango, la espuma es más duradera en el vaso, se diferencia siempre del resto por tener aroma y sabor fuerte, digno de una IPA.

La Cibeles Uva.- Esto si es algo totalmente nuevo, es un estilo de cerveza que tanto en aroma y sabor puede parecerse al champagne. Su aroma es un poco ácido, de color pálido y muy burbujeante, esta cerveza entra en una categoría de cerveza/vino/champagne, que puede quedar bien con cualquier comida pero que no es el tipo de cerveza que acostumbras probar si la pides sin saber.

Salimos encantados porque aparte de poder probar y diferenciar sus cervezas el ambiente está buenísimo, con gente muy amable y amante de la cerveza. 🙂

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