Viernes en Malasaña y sus bares

No hay mejor día de la semana que el viernes. Las calles tienen más gente, todos los bares están a tope, las personas se mentalizan a que es viernes desde las dos de la tarde y crecen esas ganas de salir a recorrer la ciudad. La semana anterior escogimos pasar nuestro viernes en Malasaña, este lugar se caracteriza por tener una mezcla entre lo hipster y lo tradicional, es un barrio con muchísima vida estudiantil y muy buen ambiente.

Tras leer algunas recomendaciones, marcamos tres ubicaciones en Google Maps: Naif, La Bodega de Ardosa y el Bar Gorila.

Naif es un sitio de hamburguesas y otros platos con muy buenos precios. Con su decoración simple y sillas antiguas, es el lugar indicado para comer, tomarse un café o una caña.

viernes-en-malasana-bodega-ardosa-2Luego pasamos por La Bodega de Ardosa, justo al frente de Naif. Por fuera parece un bar con siglos de historia y al entrar esto queda 100% asegurado. El espacio frontal es pequeño, con cuatro mesas, sillas altas y espejos en las paredes. La parte posterior está decorada con botellas y latas de cervezas llenas de polvo que le dan ese toque ancestral, junto con los artilugios cerveceros que no se ven en ningún otro bar. Empezó a salir gente de la barra y esto nos sorprendió un poco porque los que salían eran clientes, luego nos dimos cuenta de que el bar, de manera muy ingeniosa amplió su espacio hacia atrás.

Aquí pedimos una Punk IPA de BrewDog, una de las favoritas que hemos tomado. Se diferencia de las IPA tradicionales gracias a que utilizan lúpulos más afrutados, tiene 5.5% de alcohol y color entre naranja y dorado.

Ordenamos una Pilsner Urquell de barril, más que nada por el valor sentimental, es una de las cervezas que Diego tomaba con sus amigos en México pero parece que no sabe igual a las de botellas. Uno de los puntos claves al pedir una cerveza de barril, es tantear que tanta rotación tiene esa cerveza en el bar. Esto lo decimos dado que la cerveza de barril empieza a perder su calidad desde el momento que el barril es «pinchado».

Por ejemplo, las grandes cervecerías te dan un tiempo de garantía de frescura alrededor de una semana. Por lo tanto si te da la impresión de que ese barril lleva mucho tiempo abierto, mejor sigue tu instinto y pide otra cosa. Para terminar y para salir de la curiosidad, pedimos el famoso «Vermú» hecho ahí mismo, honestamente me quedo con cualquier otra cerveza mil veces pero el Vermú está bien famoso en España.

Saliendo de la Bodega de la Ardosa, nos fuimos camino hacia Gorila, pero nos detuvimos justo en frente de un pequeño bar que hace sus propias cervezas artesanales llamado Fábrica Maravillas. Entramos para ver qué tal y nos encantó, su decoración es minimalista, con pilares blancos y las paredes de ladrillos llenas de monedas en sus bordes. Aquí se pueden ver los tanques de fermentación y en donde se realiza todo el proceso cervecero. Contaban con un equipo de fabricación de 500 L por batch.

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Ordenamos una caña de FLIPA y Red IPA. La FLIPA es una IPA de color dorado, con el característico olor a lúpulo pero de sabor entre dulce y amargo. Y la Red IPA es más amarga, con color rojizo. Sobresalían los aromas y sabores de maltas caramelo, que podríamos apostar que es parte de su composición.

Y finalmente partimos al Bar Gorila para terminar nuestro viernes en Malasaña con estilo. Este bar, con su música indie y contemporánea se convirtió en un favorito inmediato. La cerveza que probamos fue:

Cervecería La Virgen – Madrid 360: Esta cerveza viene en una pequeña botella de remedio, es tipo lager pero más lupulizada, el tamaño es perfecto para tomarla en cualquier momento del día.

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